¿Qué significa
sanar?...
Sanar es, ante todo
abrirnos a la Vida con amor y ternura hacia nosotros mismos… es abrazar todo lo
que somos; amarnos mientras realizamos un camino interior de retorno a nuestros
ancestros y a nuestras realidades interiores, mientras vamos recuperando
nuestras personalidades (actos, emociones, pensamientos, intenciones) de vidas
anteriores y nuestras verdades intrínsecas que subyacen en nuestro
inconsciente.
A medida que vamos
caminando por el sendero de sanación, activamos más y más nuestro hemisferio
derecho, el intuitivo, para que trabaje conjuntamente con el izquierdo. Recuperamos
los valores, las razones y los anhelos profundos que dan vida al alma, la
mantienen y la alimentan, mientras la vamos reconectando conscientemente con la
Vida y el Cosmos… con esa Gran Conciencia Luminosa y Amorosa siempre pulsante,
viva y creadora de la cual formamos parte integrante, y donde la vida y la
muerte danzan un hermoso baile creativo, infinito y eterno; una danza que nos
lleva hacia un renacer interior, nos da impulso de vida y conciencia, y en la
cual todos somos partícipes, tengamos cuerpo físico o no.
Sanar es darnos
permiso para realizar esta exquisita y melodiosa danza de vida y muerte, de
aprender y desaprender, de crear y disolver, agarrar y desprendernos, de fluir día
a día, sin miedo a perder… porque Todo Lo Que Somos ya se encuentra dentro de
nosotros. Porque somos ricos, abundantes y hermosos tal y como somos, ya que
tenemos el potencial pleno de crear, transmutar y cambiar nuestra realidad, día
a día.
Sanar es sumergirse
en las profundidades de nuestro ser y descubrir su eternidad y su inmortalidad…
nuestra eternidad y nuestra inmortalidad, mientras nos reconocemos, transmutamos
e integramos, recuperamos sabiduría y conocimientos, nuestra historia y los
misterios que subyacen y mantienen la vida.
Sanar es mucho más
que aprender a recuperar la salud o abrir nuestra percepción a los mundos
sutiles y desarrollar la percepción extrasensorial. Porque va más allá… representa
ser filósofos de la vida y de la muerte, de la salud y la enfermedad, y
aprender a percibir y reconocer las verdades sutiles que impregnan el mundo y
que han contribuido a crear la humanidad como es actualmente.
Es recuperar el hermoso
potencial que reside en el interior del corazón... aprender a amarnos y amar, a
ser humildes, creativos y comprensivos mientras aumentamos nuestra capacidad de
transmutación de las energías interiores y exteriores, reconociendo que éstas
últimas son tan solo un espejo de una realidad interior nuestra.
A través del camino
de la sanación aprendemos a reconocer nuestro cuerpo por lo que realmente es:
un hermoso Templo que alberga nuestra alma y nuestra Conciencia de Luz.
Aprendemos a conocer el potencial que reside en cada órgano y en cada célula. Y
vamos creando, puede que sin darnos apenas cuenta, un nuevo entorno individual
y social, una nueva tierra y una nueva humanidad más de acuerdo con la
Conciencia Divina que somos y formamos parte. Porque ante todo sanar es un
milagro, y recordar y manifestar quienes en realidad somos… amor.
La Alquimia es Sofía, es Sabiduría. Es
la virgen negra y las mitologías subyacentes de las civilizaciones que han
florecido antes que la actual. La Alquimia floreció en Egipto hace unos 5000
años. Puede que más… y se la reconoce como una ciencia donde las imágenes,
visualizaciones y la práctica son las maestras. Imágenes provenientes de la
naturaleza, a la vez sencillas y difíciles de comprender por el intelecto puro.
Que son sujetas a meditación, a la contemplación o a la imaginación activa, y
cuyo significado podemos integrar después de varios años de contemplación.
Los alquimistas decían “nuestro
magisterio es el trabajo de la Naturaleza, no del trabajador”, dando a entender
que todo está hecho y “solo” falta despertar y abrir los ojos a nuestro
alrededor para percibir la realidad que subyace tras las apariencias físicas.
Porque la Naturaleza exquisita, bella y armoniosa, danzarina, siempre
cambiante, naciendo y renaciendo de sí misma con todo su esplendor, es la guía
y la conexión con el infinito. Es la semilla que contiene todo el potencial de
Salud, Armonía, Equilibrio, Abundancia y Conocimiento. Es la expresión viva e
inefable de las fuerzas motoras que rigen y conectan todo el universo,
mensajera de nuestros orígenes cósmicos, nos trae memorias perdidas que podemos
recuperar. Es la manifestación física y energética de todos los fenómenos que
alimentan, entretejen y dan soporte al cosmos. Y por tanto, a todos nosotros.
Pero somos nosotros quienes debemos descubrirlo a través de la experimentación
y las vivencias con los animales, los árboles y las plantas, los ríos y los
mares, las montañas, el cielo, las nubes y el viento. Destruirla es
destruirnos, ignorarla es ignorarnos, maltratarla es maltratarnos… porque ella
es nosotros y cada uno de nosotros somos partes integrantes y vivas de ella.
El propósito de la alquimia era
descubrir los procesos a través de los cuales el espíritu llega a ser materia,
y la materia en espíritu. Siendo esta la base de todo proceso alquímico, o
transmutación, donde la química/cuerpo físico y la filosofía/espiritualidad
estaban relacionadas una con la otra de forma inextricable. Y el Fuego
(kundalini) era el elemento por el cual el ser humano era capaz de cambiar
profundamente la estructura de la materia y acceder a la luz, a la iluminación.
Por eso lo sagrado, lo místico y las
mitologías no forman parte de un estadio de la historia de la humanidad donde la
gente crecía inconscientemente dentro de él, como se cree. Donde se piensa que
la gente era inculta, sin saber, inocente e ingenua, y que duró hasta la Edad
de bronce, continuando después con el secretismo hasta la Edad Media. Porque lo
sagrado no es ausencia de intelecto, o razón. Sino una base maravillosa que
estructura la conciencia y la conecta con todo, recordándonos que formamos
parte del Todo. La sacralidad pertenece a la humanidad desde siempre, aunque se
haya querido erradicar, distorsionar y manipular. Y ya ha llegado el momento de
recuperarla… de recuperar el pilar que somos y unirlo de nuevo al Cielo y a la
Tierra para completarnos.
Y la sanación es todo esto…
Alquimia, Arte Hermético, Sofía, Naturaleza.
La sanación es recuperar lo sagrado
que hay en nuestro interior y los misterios que nos configuran, es recuperar el
tierno milagro que realmente somos que nos conecta con nosotros mismos y con la
naturaleza. Un milagro precioso que va más allá de todo límite, traspasando
fronteras visibles e invisibles para deslizarse suavemente hacia el Cosmos y
recuperar nuestra Conciencia de Luz y Amor, traerla al aquí y al ahora para
completarnos, y ser Uno. Es abrirnos camino hacia la Tierra y el Cielo para
hacer realidad el verdadero milagro… encarnar nuestro maravilloso espíritu en
la materia, despertar nuestro potencial y crear…
Por ello sanar es ser entero,
completo, intacto, sin roturas, saludable, es ser luz y sonido, ser el bien y
ser unidad (en el sentido de juntar, sintetizar, fusionar, según el thesaurus).
Es poner cosas juntas y encontrar
las raíces de las cosas. Es conciencia porque está conectado con nuestra
Esencia. Es fuerza centrípeta que atrae todas las cosas hacia el interior de
nuestro ser para juntarlas e integrarlas en Uno, de fuera hacia dentro, de
arriba hacia abajo. Y así completarnos.
Sanar es ser valiente y decidido,
para ver lo recóndito escondido en nuestro interior y aceptarlo e integrarlo
desde el corazón. Para percibir las realidades exteriores como parte inherente
de nuestra multidimensionalidad, y ver el mundo con los ojos del corazón
desafiando las leyes físicas tridimensionales.
Porque sanar forma parte de la
Magia, entendida como Fuerza Creadora por los egipcios. La Magia… ese
instrumento de vida, que otorga vida cual un rayo de luz proveniente del sol… y
esa Magia hermosa, potente y sutil, ese rayo de sol que nos calienta, nos
sostiene y da vida, que renace cada día con la nueva aurora y muere en cada
puesta del sol tras el horizonte, en realidad somos nosotros…
Porque no hay nada fuera que no esté
dentro…
Y no hay nada dentro que no podamos
cambiar y crear desde el Amor…